martes, 12 de julio de 2016

Machismo y sexismo a través de WhatsApp




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Las relaciones interpersonales tradicionales se han ido transformando ,conforme han aparecido nuevos instrumentos de comunicación. Para la juventud, la tecnología forma parte de su vida desde la más pronta infancia y es el exponente máximo de comunicación.



Los tiempos en que le decías a tu madre “dile que no estoy”, cuando no querías hablar con alguien por teléfono, se han acabado. A raíz de la aparición del móvil y del whatsapp, se terminaron las excusas.

Estrechamente relacionado con la intromisión en la intimidad encontramos que muchas jóvenes sufren un constante acoso por parte de sus parejas, ya sea mediante el control de la hora de conexión, como a través de los cambios en el perfil de usuaria, produciéndose, en algunos casos, conductas agresivas por parte de su pareja si las jóvenes no contestan de inmediato.

En muchos casos lo que sorprende, según recientes estudios, es que muchas mujeres, no conciben estos comportamientos como violentos, aceptándolos  en aras del amor romántico, ese amor pasional, que todo lo puede y piensan que forma parte de él. Hay una gran normalización del control a través de la redes sociales.

De esta forma, se están generando unas posiciones de desigualdad sobre todo en las jóvenes, donde es frecuente la negación de la violencia y su justificación pensando que los celos son amor .No identifican estas formas de control como violencia de género hasta que llegan a un punto grave.

“El machismo y las conductas de violencia no han desaparecido, sino que se han transformado”

Según la opinión de  psicólogos y educadores, esa forma de vivir las relaciones , unida a que los estereotipos que dibujan al hombre dominante y agresivo como alguien con atractivo y a la mujer como la sumisa, puede tener como consencuencias, un aumento de las situaciones de control y, con el paso del tiempo, de la violencia.

“Muchas jóvenes no saben lo que es el machismo, piensan que es algo malo, pero no saben muy bien lo que es. Se hace necesario enseñar mecanismos de detección desde edades tempranas”


En la actualidad, las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación(NTICs), aparecen como un nuevo canal por donde se transmiten y reflejan los estereotipos de género que son asumidos con normalidad por una población acostumbrada a ser bombardeada con anuncios de televisión, de radio, de prensa, etc., y que mantienen igualmente una diferenciación clara entre lo que debe ser masculino y aquello femenino.


“Surgen nuevas formas de violencia de género, ahora a través de una pantalla, de un teléfono o de una llamada telefónica”


La exposición de fotografías realizadas en entornos priva­dos, los desnudos o imágenes eróticas o la necesidad de exhibi­cionismo, parecen elementos muy presentes en la gran mayoría de la juventud usuaria de las redes sociales, suponen nuevos modos de rela­ción con sus iguales, y dibujan una juventud cuya vida confluye entre la realidad y la virtuali­dad, así como la identificación del número de amistades virtua­les como un elemento de popularidad y reconocimiento.
                                                       
A través de estas imágenes, se  constituyen nuevos modelos de feminidad y masculinidad que no son solamente descriptivos, sino que muestran modelos prescriptivos de género, mostrando lo que es correcto y ade­cuado para chicas y chicos y valorándoles a partir de las poses y de las formas que adquieren sus cuerpos en las autofotos. Imágenes que son mejor valoradas cuanto más cercanas a las modas y tendencias se encuentren.

Los escándalos públicos que se han enviado por WhatsApp en los últimos años han afectado especialmente a las mujeres, vulnerando su privacidad en muchos casos, difundiendo material que le afecta en contra de la voluntad de esa persona. Entre otras escenas, las mujeres, algunas menores de edad, aparecen manteniendo relaciones sexuales, grabadas tales escenas por otras personas y difundidas al público de una manera rápida.Estas grabaciones pueden tener repercusiones graves en la vida personal de las personas afectadas que han sido grabadas.
 
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Por otro lado, se observa  también cómo se contempla la posibilidad de normalizar el sexismo al recibir diariamente, chistes machistas, imágenes sexistas, estereotipos de género, etc.,  donde a través de un humor machista, sexista y misógino se pretende  normalizar a través de la risa la desigualdad, demostrando el largo camino que queda por recorrer en la lucha por la igualdad de género , ya que los usuarios y las usuarias no reaccionan de manera negativa ante éstos, los asimilan como algo normal y no reciben ningún tipo de sanción.
 
 Se proyecta una imagen de mujer como un objeto sexual y valorada íntegramente por su atractivo físico, intento de nuevo de mantener a la mujer como incapaz y, con una misión fundamental: servir y satisfacer las necesidades sexuales de los hombres.

Se mantiene y reproduce igualmente la idea de la heterosexualidad obligatoria. La gran mayoría de las bromas que encontramos en la aplicación irán destinadas a parejas heterosexuales en las que se infravalorará a la mujer y en el caso de ser bromas de homosexuales o lesbianas observaremos que la burla irá dirigida a ambas personas que aparezcan a través del mensaje o de la imagen que se transmita.

La discapacidad y otras diversidades funcionales quedan también plasmadas con connotaciones sexistas entre las imágenes recibidas por WhatsApp. El aspecto físico de la mujer será el que produzca la broma al mostrar una mujer alejada del ideal de cuerpo y belleza perfecta, y por tanto para lo que sirve la fotografía, es para que se rían de ella cuando se transfiera a través de la aplicación móvil.

Se ha de concienciar a toda la población de los peligros que supone la instantaneidad de aplicaciones móviles como WhatsApp en situaciones como éstas. Debemos cuestionarnos también la imagen que se mantiene de las mujeres: la mujer ama de casa, la suegra peligrosa, la amante o la sumisa, todo el elenco de tipos de mujer que ahora encuentran una manera sencilla, rápida y eficaz de reproducción, WhatsApp, lo más peligroso, se presenta como inocuo, como normalizado y además como algo que según dicen, no tiene por qué degradar la imagen de la mujer.

No podemos caer en la trampa de pensar que el acceso de las mujeres a la tecnología será el que las empodere, debemos analizar qué es lo que se transfiere en esas nuevas tecnologías y redes sociales y si realmente esos contenidos empoderan a la mujer, o sin embargo, la mantienen en una posición en la que se ha encontrado durante toda la historia, bajo el poder masculino y la supremacía del hombre.

Fuentes consultadas
Sexismo en línea WhatsApp, nuevo mecanismo de reproducción del sexismo. Margarita Ruiz Fernández. Diputación Provincial de Jaén

martes, 1 de marzo de 2016

La bicicleta como símbolo de empoderamiento femenino



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Dibujo de Mona Caron

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la bicicleta empezó a comercializarse con gran éxito. Si en un principio fue utilizada por los hombres, se hizo muy popular entre las mujeres, dándoles una sensación de libertad en sus cuerpos, así como independencia para desplazarse fuera de los barrios donde vivían. De esta manera podían recorrer largas distancias, así como experimentar una movilidad sin dependencia de los hombres. 

La bici brindó a las mujeres, la oportunidad de liberarse de una indumentaria incómoda como el corsé, y a ponerse otras como los pantalones bloommers.Ésto, no solo supuso una transformación estética, sino un símbolo de libertad para los movimientos feministas, que buscaban la igualdad entre mujeres y hombres, toda una revolución abriendo un debate social sobre el rol de las mujeres en la sociedad, dando lugar a una “mujer moderna” que dejaba atrás pesados vestidos.

La bicicleta dotó a las mujeres de independencia y libertad y fue utilizada como todo un símbolo de emancipación para las mujeres, desde que se subieron en ella las primeras sufragistas. Se convirtió así en un vehículo liberador y provocador, capaz de empoderar a las mujeres tanto social como políticamente. 

"Dejadme que os diga lo que opino del ciclismo. Creo que ha hecho más por la emancipación de la mujer que ninguna otra cosa en el mundo. La bicicleta le da a la mujer una sensación de libertad y autoconfianza. Me paro y me regocijo cada vez que veo a una mujer sobre ruedas..la femineidad libre y sin ataduras". 1896 Susan B. Anthony, sufragista estadounidense.

Tampoco faltaron las críticas por parte de la sociedad machista aseverando que el cuerpo femenino no estaba hecho para pedalear. Se apoyaron en falsos presupuestos médicos inventándose la enfermedad de “la cara de bicicleta”. Afirmaban que quien la contraía, manifestaban “una expresión facial de constante cansancio y ansiedad”, que muchos médicos alimentaron el bulo afirmando, que en el esfuerzo de mantener la bici en equilibrio distorsionaba para siempre el delicado rostro femenino, además de atribuirle “esterilidad, tuberculosis, y un aumento desmedido del apetito sexual”. 

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Pero afortunadamente, todos estos presupuestos infundados no lograron disuadir a las mujeres de montar en bici, y ha formado parte del estilo de vida de muchas de ellas.
Los beneficios de las mujeres en bicicleta son múltiples, no sólo en el mejoramiento de la ciudad sino también en las mujeres en sí. No sólo buscan calidad de vida, sino también la optimización de los tiempos e incorporar actividad física a la rutina diaria.

Actualmente, la movilidad de las mujeres sigue siendo menor que la de los hombres. Disponen de menos licencias para conducir, utilizan más el transporte público y el porcentaje de mujeres que la utilizan  como transporte, es menor que el de los hombres, aunque crecen las organizaciones civiles y colectivos de mujeres que se reúnen para salir a la calle en bici,  convencidas de que es una excelente manera de producir cambios en el modo de desplazarse y habitar la ciudad.

La bicicleta ha sido y es una poderosa herramienta de transformación social. La autonomía personal se puede trabajar desde aspectos tan simples como montar en bicicleta. Muchos movimientos de mujeres urbanos utilizan las bicis no sólo como sistema de transporte saludable sino como herramienta de empoderamiento y de cambio social.

En estos grupos se generan espacios de libertad, autonomía y asociatividad de las mujeres que practican el ciclismo. En definitiva es una filosofía de vida que crea lazos de sororidad, intentando apropiarse del significado de ser ciudadanas de pleno derecho para vivir los espacios, la ciudad y ser responsables medioambientalmente. Estos grupos enseñan a otras mujeres a montar en bici, les quitan el medio a desplazarse por las urbes, mostrando los beneficios que tiene para la salud física y mental.

También dentro del cicloactivismo, encontramos al Colectivo Cicliátrico de Madrid, en el que la bicicleta se convierte en una herramienta de visibilización de otras sexualidades e identidades.

“Es un espacio de aprendizaje horizontal, libre de paternalismos, actitudes machistas y tránsfobas. Es un taller de bicis donde se crea un ambiente de confianza para que se acerque gente que sigue viendo el mundo ciclista como algo hostil y masculinizado, un taller autogestionado en el que aprender a reparar nuestras bicis, sí, pero sobre todo, en el que construir una cultura ciclista diferente, más a la medida de nuestros cuerpos”


En América Latina, encontramos iniciativas como Macleta (Mujeres arriba de la Cleta) en Santiago de Chile, donde están comprometidas con la difusión del ciclismo femenino desde 2010. Con la misión de construir una sociedad habitable para todos y una fuerte mirada de género, dividen sus tareas entre la organización de salidas en bici, la investigación y la educación.Su emblema camina en torno a la promoción del empoderamiento de las mujeres del espacio público, teniendo la bicicleta como herramienta, no como fin.

 La bicicleta también de esta manera, puede servir como herramienta de cohesión en ambientes marginales como es el caso de Ovarian Psycos Cycles , un colectivo formado por mujeres latinas de los Ángeles (EE.UU) que provienen de hogares desestructurados y de ambientes muy machistas. Este grupo organiza paseos en bici por su barrio y también talleres de autorreparación, además de colaborar con otros colectivos sociales. No andan en bicicleta por placer,sino por una causa específica: consideran la bicicleta como una herramienta para el empoderamiento.

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En definitiva ¿Qué es la bicicleta? Es libertad, es inclusión social, es cambio de vida, es salud, es autonomía, es alegría, es transformación y también es una actitud política.