viernes, 6 de junio de 2014

Mujeres en la pesca: "Vivas y coleando"

                                                                                                                Publicado también en Eproform



pescadoras-mariscadoras-visibilidad
El trabajo de las  mujeres en las empresas familiares pesqueras, no ha estado reconocido pues se suponía que era una extensión de sus labores domésticas y no un trabajo real. Puede decirse que estas empresas no podrían sobrevivir sin el trabajo de estas mujeres, ya que  las esposas de los pescadores tienen en realidad un papel extraoficial importante, que rara vez está remunerado o registrado. Sin embargo, son responsables de gran parte del trabajo administrativo, realizan tareas como rederas, limpiadoras de barcos, venta de pescado y marisco y procesado,  desarrollando otras actividades destinadas a dar un valor añadido a la producción de la pesca o de la acuicultura, e incluso ofrecen actividades de la pesca relacionadas con el turismo.

 Paso importante fue que se reconociera el estatus de “cónyugue colaboradora”, para poder acceder a una pensión de jubilación y sanidad, traducido en que “no perciben un salario pero si se benefician del régimen de protección social de los pescadores”. España junto a Portugal y Francia, son los únicos países donde se contempla este estatus.

Actualmente, en el Informe “Las mujeres en la pesca: Una perspectiva europea”, sostiene que el Fondo Europea de Pesca, ha tenido escaso impacto en la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en este sector, poniendo en evidencia la falta de estadísticas de las mujeres en materia de empleo en el sector pesquero, para saber realmente el lugar que ocupan, así como indicadores sociales que permitan cuantificar la contribución de los miembros no remunerados. También es necesario garantizar el principio de copropiedad para que las mujeres tengan acceso a los títulos inmateriales como derechos u oportunidades de pesca, en caso de divorcio o fallecimiento del cónyugue.  Es fundamental, apoyar a través de los fondos estructurales, el fomento de organizaciones de pescadoras y el acceso de estas organizaciones a los procesos y  estructuras de toma de decisiones

Desde la década de los años 90, las mujeres españolas en la pesca empezaron a agruparse, siendo pioneras en esta materia, lo que ha permitido no solo la creación de organizaciones independientes  de las cónyugues de pescadores y acuicultores, sino también  organizaciones  de mujeres que practican una actividad profesional, bien en la captura, bien en la fabricación y la reparación de las redes. Las mariscadoras gallegas, las rederas gallegas y las rederas del País Vasco han sido las primeras agrupaciones en España y de las primeras en el ámbito de la UE. Todas estas mujeres se han organizado con objeto de profesionalizar unas actividades que antes eran informales. La organización y profesionalización de estos oficios se han visto facilitadas por el apoyo de las autoridades regionales y territoriales españolas. La Red de mujeres españolas en el sector pesquero, ha sentado precedentes y es la única cofinanciada por el eje 5 del Fondo Europeo de Pesca, estando integrada en AKTEZ-Red europea de organizaciones de mujer en la pesca y acuicultura-.

En cuanto a la preservación del medio ambiente, se puede encontrar el ejemplo de las mariscadoras en Galicia, como muestra de la capacidad de las mujeres de gestionar poblaciones de peces. Estas pescadoras de Galicia establecieron con éxito un plan de gestión de poblaciones de marisco que evitó la sobreexplotación.

 Mediante el fomento del autoempleo, y la diversificación de actividades por parte de mujeres vinculadas a la pesca, como la recuperación de oficios tradicionales, y el turismo marinero centrado en su preocupación por el medio ambiente y la biodiversidad, se puede generar riqueza en las zonas costeras. La búsqueda de nuevas salidas comerciales, es uno de los pilares básicos de la propia diversificación,  como la venta on-line o la elaboración de productos dirigidos a una demanda de productos artesanales, interesada por productos ecológicos y sostenibles. La transformación y comercialización de productos pesqueros tiene un gran peso el colectivo femenino, así en este sentido, el emprendimiento y liderazgo les dará un mayor protagonismo como agente decisorio en el futuro de este sector.

Fuentes consultadas
-Las mujeres en la pesca: Una perspectiva Europea. Informe del Parlamento Europeo
-Situación de la mujer en el sector pesquero español. Ministerio de medio Ambiente.

viernes, 30 de mayo de 2014

La renta básica y "Una habitación propia" de Virginia Woolf


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“Una carta de un notario cayó en mi buzón y al abrirla me encontré con que mi tía me había dejado quinientas libras al año, hasta el resto de mis días[…]Hasta entonces me ganaba la vida mendigando trabajillos en los periódicos, informando sobre una exposición de asnos o una boda; había ganado algunas libras escribiendo sobres, leyendo a ratos para viejas señoras, haciendo flores artificiales, enseñando el alfabeto a niños pequeños en un kindergarten[…]Pero lo que sigo recordando como un yugo peor que estas dos cosas es el veneno del miedo y de la amargura que estos días me trajeron.
 Para empezar, estar siempre haciendo un trabajo que no se desea hacer y hacerlo como un esclavo, halagando y adulando, aunque quizá no siempre fuera necesario; pero parecía necesario y la apuesta era demasiado grande para correr riesgos[…] Realmente, pensé, guardando las monedas en mi bolso, es notable el cambio de humor que unos ingresos fijos traen consigo. Ninguna fuerza en el mundo puede quitarme mis quinientas libras. Tengo asegurados para siempre la comida, el cobijo y el vestir […]No necesito halagar a nadie; porque nadie tiene nada que darme […] Desaparecieron el temor y la amargura y llegó la mayor liberación de todas, la libertad de pensar directamente en las cosas”.

 Una habitación propia.Virginia Woolf

Nadie mejor que esta gran escritora para narrar la filosofía que hay detrás de la renta básica desde el punto de vista de las mujeres, a la que la socióloga Antonella Corsani pone de manifiesto, cuando busca los fundamentos para la reivindicación de esta renta en los pensamientos feministas de principios del siglo XX.

 En su libro, Virginia Woolf, al reflexionar sobre la ausencia de escritoras, se pregunta qué condiciones son necesarias para la creación de una obra de arte, a lo que se responde que “Hay que tener quinientas libras al año y una habitación con un pestillo en la puerta para poder escribir novelas o poemas”. Es decir dinero propio y un espacio propio que transcienda la labor de parir y criar, de las tareas del hogar, que la sociedad patriarcal, ha impuesto tradicionalmente a la mujer, como proveedora de fuerza de trabajo para que el sistema pudiera seguir funcionando.

 Según teorías feministas, sería también una madre política, es decir, jugando un papel en la sociedad de gran relevancia, de lo cual la mayoría de las mujeres no son conscientes” Esto es, la función de madre cuidadora que es el único sentido de su vida, sin plantearse otras posibilidades de realización personal, explorando otras facetas que no fuera esa condición. Así se justificaría que cuando las mujeres acceden al mercado laboral, el sistema está organizado de tal manera para respetar las premisas del patriarcado,  poniendo  trabas y dificultades para que vuelvan al ámbito privado que se les ha asignado.

Pero ¿Qué entendemos por renta básica? Se define como "un mecanismo de redistribución de la renta mediante el cual se proporciona a cada persona, por derecho de ciudadanía, una cantidad periódica, lo suficientemente amplia para cubrir sus necesidades básicas". Su rasgo más distintivo es que es incondicional, es decir, se percibe independientemente que de cualquier otro ingreso que se perciba por otras vías; sin necesidad de tener empleo, haberlo tenido o aceptarlo, si les fuese ofrecido. No hay contraprestación a cambio, y como cifra aproximativa se propondría, el 100% de la cantidad que conforma el umbral de la pobreza.

Fundamentalmente, las mujeres que históricamente han tenido limitado el acceso a los recursos económicos, esta renta podría contribuir, en el caso de las amas de casa, a tener cierta solvencia económica, tomando conciencia para alcanzar cierta autonomía personal, y les daría seguridad para realizar o desarrollar otro tipo de inquietudes, y alcanzar una mayor independencia vital.


Por otro lado, muchas mujeres que realizan un trabajo precario y mal pagado, se plantearían el aceptar trabajos en la economía sumergida, valorando de esta manera las condiciones en que se realizan y el dinero que se pueda percibir. La renta básica supondría una tranquilidad económica para negociar condiciones más dignas en el trabajo.

Entre otras cosas, “el trabajo doméstico y los cuidados de familiares se valorarían como un bien social”. Supondría a su vez que aquellos trabajos que están feminizados y poco reconocidos, realizados por un salario mínimo y en condiciones precarias, como son el servicio doméstico, cuidado de personas, limpieza, entre otros, y tan necesarios para la sociedad actual, con la renta básica, tendrían que cambiar mucho sus condiciones económicas y de trabajo para que hubiera gente que los realizara.

En cuanto a la viabilidad de implantar la renta básica, Daniel Raventós, profesor de Economía de la Universidad de Barcelona, sostiene que sería totalmente viable, y donde la reforma fiscal se haría totalmente imprescindible, así como la lucha implacable contra el fraude fiscal. En Alaska donde lleva implantada hace años, los resultados han sido muy positivos y se han reducido las desigualdades sociales.

Para concluir, apuntar que con la renta básica muchas mujeres en dependencia psicológica y económica de otras personas, lejos de consolidar su papel subordinado y de atarlas al trabajo doméstico, serviría para mejorar su capacidad de elección en cuanto a asumir o no dichas tareas, siendo un instrumento de emancipación, que les otorgaría mayor autonomía.


Pensé que ahora es mucho más difícil de lo que debió ser hace un siglo decir cuál de estos empleos es el más alto, el más necesario. ¿Es mejor ser repartidor de carbón o niñera? ¿Es menos útil al mundo la mujer de limpiezas que ha criado ocho niños que el abogado que ha hecho cien mil libras? De nada sirve hacer estas preguntas, que nadie puede contestar. No sólo sube y baja de una década a otra el valor relativo de las mujeres de limpiezas y de los abogados, sino que ni siquiera tenemos módulos para medir su valor de momentoVirgina Wolf

@sibelo05


Fuentes consultadas:
-        Mujer y Renta básica. Guaditoca Blanco Rojas
-        Una habitación propia. Virginia Wolf
-   Laboratorio Feminista. Artículo de Antonella Corsani: Política de saberes situados. Emanciparse de la epistemología de la economía política y de la ciudadanía
-        La renta básica una medida contra la precariedad. Agustín Morán
 














lunes, 26 de mayo de 2014

La invisibilidad de las mujeres en la prevención y riesgos laborales



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La mayoría de los estudios sobre salud laboral se han realizado en clave masculina. Si nos atenemos a las características biológicas, no se han tenido en cuenta las diferencias entre sexos en la estructura ósea, masa corporal, o aparato inmune entre otras,  así como el impacto de estas diferencias en la exposición a productos tóxicos, exigencias físicas o estrés térmico. Pero tampoco se ha prestado atención especial a los condicionantes sociales.

Las mujeres han permanecido invisibles en los estudios de investigación pero también  en las dificultades  y riesgos que tienen en sus trabajos, así como en  la prevención y en la concepción de las políticas organizacionales de las empresas. “La salud laboral de las mujeres no equivale sólo a la salud reproductiva”. 

Cada vez hay más evidencias ciéntificas que apoyan la influencia que tienen determinantes sociales en la salud, principalmente la clase social y el género. Existe  una distribución desigual entre mujeres y hombres en las condiciones de empleo, que se traduce en mayor incidencia de trabajo precario, a tiempo parcial y desempleo en las mujeres, a la vez que ocupaciones en puestos menos cualificados, así como el desigual reparto del trabajo doméstico y familiar, que acaba produciendo un impacto diferente en su salud. 

En España, los escasos estudios apuntan a la existencia de una mayor proporción de mujeres expuestas a riesgos psicosociales y los hombres a riesgos físicos y lesiones por accidentes de trabajo. También se ha evidenciado, que esta desigual distribución varía en función de la clase social. La doble jornada  que tienen que soportar las mujeres, ya que suelen recaer en ellas las mayor parte de las tareas domesticas y familiares, alarga considerablemente su jornada laboral, sufriendo así estrés y fatiga. De esta manera, “son las mujeres con mejor posición  económica cuando intentan conciliar la vida laboral y familiar las que pueden costearse los recursos necesarios para hacerlo; en cambio las menos privilegiadas parece que financian la conciliación con su propia salud”.

Las mujeres laboralmente se concentran en un gran porcentaje en el sector servicios, educación y sanidad, altamente feminizados, que no se inscriben como prioritarios y cuando son menos prioritarios se realizan menos estudios científicos y de prevención, así como reciben menos inspecciones. Al estar más expuestas a los factores de riesgo psicosocial, se les asocian enfermedades que van desde lesiones musculo-esqueléticas, trastornos cardiovasculares, enfermedades infecciosas, gastrointestinales, enfermedades de la piel, asma y alergias, mentales-depresión y ansiedad- además de otras relacionadas con la salud reproductiva, como abortos y partos prematuros. Al ser diagnosticadas muchas veces como enfermedades comunes, se confunden con ellas desapareciendo el nexo de unión con el trabajo.

También hay riesgos laborales específicos de las mujeres, como son el acoso sexual y el acoso  por razón de sexo, así como la doble jornada. Por esta razón, es necesario un enfoque de género en la prevención y evaluación de riesgos laborales, ya que si no se hace se dejaría a una gran parte de la población con una situación de tratamiento injusto y con un total desconocimiento de lo que afecta a su salud laboral. 

 Habría que superar la cultura predominante de la prevención, que enfatiza sobre los riesgos de seguridad y los accidentes de trabajo, provocando que se prioricen los puestos de tra­bajo ocupados mayoritariamente por los hombres. Es necesario contemplar todos los puestos de trabajos, todos los riesgos y todos los daños. Mujeres y hombres están expuestos a diferentes riesgos laborales y por tanto las consecuencias sobre la salud son también diferentes. 

 Finalmente, hay que tener en cuenta que una de las herramientas básicas para reducir los riesgos psicosociales en las organizaciones, es el Plan de Igualdad, desarrollando medidas que garanticen la igualdad en la contratación, en la clasificación y valoración de los puestos de trabajo, estructura salarial, formación y promoción.

Es imprescindible que se oiga la voz de las  mujeres trabajadoras, mediante la participación como delegadas de prevención en la empresa, ya que la implicación directa visibilizará los problemas, así como la búsqueda de soluciones.

Fuente consultada:
-Salud y género: Perspectiva de género en la salud laboral: Pilar Rivas Vallejo