jueves, 22 de mayo de 2014

¿Qué frena y discrimina la participación e imagen de las mujeres en política?



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Durante buena parte de la historia de la humanidad, ha sido extendida la idea de que las mujeres no poseían las capacidades mentales suficientes para expresar su opinión frente a los asuntos públicos y menos para intervenir en política, aludiendo a que no eran aptas para los trabajos intelectuales.

 Durante mucho tiempo el espacio político ha sido dominado por los hombres, los cuales han escrito sus reglas de juego, y aún lo siguen haciendo. Las mujeres han luchado mucho para que se les reconocieran sus derechos políticos, como  el  derecho al  voto, y también a ser elegidas, pero como se puede comprobar actualmente la paridad entre hombres y mujeres en la vida política, aún no es una realidad. Además todavía se produce una preponderancia del “modelo masculino” en la vida política e instituciones, con normas, valores y tiempos típicamente masculinos.Desde el discurso y textos públicos se reivindica la necesidad de empoderar a las mujeres, pero más bien con un papel de receptoras más que de constructoras activas de tales programas. 

Este lastre histórico, de infrarrepresentación, de falta de modelos políticos femeninos, de la creencia que la mujer sólo servía para las tareas domésticas y no para los asuntos públicos, así como la doble jornada laboral que soportan, ha mermado la participación de las mujeres en política y la imagen de sus capacidades para representar a la población."La infrarrepresentación de las mujeres es un problema, porque es una señal de la mala calidad de la democracia, la falta de igualdad y de la escasa legitimidad de las instituciones políticas".

Actualmente representantes políticos y responsables  de instituciones  gubernamentales, sobre todo en campaña electoral, presumen de aplicar políticas públicas con perspectiva de género, pero algunos no saben muy bien como se digiere todo eso, y más cuando vierten manifestaciones abiertamente sexistas y androcéntricas.En la mayoría de ocasiones, los que se dedican a hacer política, no conocen realmente lo que son medidas de discriminación positiva, enfoque integrado de género o qué procedimientos se ponen en marcha para paliar las desigualdades que viven las mujeres. Están en una posición muy alejada, de los compromisos profesionales y morales, de las personas involucradas en la práctica cotidiana profesional por la igualdad de género.

 A pesar de que las estructuras siguen siendo muy masculinizadas y las formas de hacer política dificultan que las mujeres tomen el poder, tímidamente está aumentando la participación de la mujer que se aproximan a la política, ya que  disfrutan de mayores oportunidades para elegir en qué medida desean participar de una manera o de  otra, en este ámbito. Pero aunque los partidos políticos han incorporado a mujeres a sus filas, pocas encabezan sus listas electorales. Las imágenes de las cumbres internacionales están llenas de políticos con escasa representación de mujeres, dando la impresión de que las altas esferas de la política, es un terreno reservado sólo para  hombres.

Si representar significa actuar en beneficio de los representados y representadas, de un modo que responda a sus demandas, la decisión de elección viene condicionada por la capacidad que se les presupone a las y los representantes para cumplirlas. Difícilmente si en un discurso político se vierten manifestaciones machistas apelando a la superioridad masculina, por pura lógica, es bastante poco probable, que esa figura política pueda luchar a favor de medidas para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres. Indiscutiblemente, se hará necesario en primer lugar, interiorizar que “ser diferente, no significa ser superior”.

Fuentes consultadas:
- El sexo excluido. Mujer y participación política. Juan José Escribano. Universidad de Murcia
- Género y representación política : los límites de la diferencia. Blanca Olivia Peña Molina
- Desigualdad de género en la política:Un análisis de los marcos interpretativos en España y la Unión Europea. Enmanuela Lombardo. 


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