Con la crisis
actual, se está produciendo un progresivo desmantelamiento de los servicios públicos,aumento del desempleo, de personas en riesgo
de exclusión social y las desigualdades, y se está comprobando, los efectos del
cambio climático, contaminación y las
limitaciones de un planeta no finito con el agotamiento progresivo de los
recursos naturales.
Ante este panorama,
algunas mujeres- colectivo donde los haya vulnerable a todos estos problemas-
sienten la necesidad de reinventarse y colocar en el centro de la sociedad
otros objetivos que sustituyan a la expansión de los beneficios y del consumo
como motores de cambio, por otros más acordes con un desarrollo sostenible y
una filosofía “de no vivir solo para trabajar".
Estos planteamientos casan con el concepto de Economía Alternativa y Solidaria que reivindica la economía como medio-y no como fin-al servicio del desarrollo personal y comunitario, como instrumento que contribuya a la mejora de la calidad de vida de las personas y de su entorno social”. Así se pone de manifiesto, que “eliminar las desigualdades sociales y económicas, controlar y parar el deterioro de la naturaleza y promover un uso sostenible de los recursos naturales, son asuntos prioritarios para garantizar el bienestar de la población en su conjunto”.
Estos planteamientos casan con el concepto de Economía Alternativa y Solidaria que reivindica la economía como medio-y no como fin-al servicio del desarrollo personal y comunitario, como instrumento que contribuya a la mejora de la calidad de vida de las personas y de su entorno social”. Así se pone de manifiesto, que “eliminar las desigualdades sociales y económicas, controlar y parar el deterioro de la naturaleza y promover un uso sostenible de los recursos naturales, son asuntos prioritarios para garantizar el bienestar de la población en su conjunto”.
Parece ser, que
las mujeres tienen una mayor conciencia ambiental, así que si ocuparan puestos
de mayor responsabilidad decisoria y productiva, se lograría el crecimiento con
reducción de emisiones de carbono de una forma más rápida y firme. También las
encuestas demuestran que las mujeres son consumidoras más sustentables que los
hombres, y tienden más a comprar productos reciclables, ecoetiquetados,
eficientes desde el punto de vista energético, y provenientes del Comercio
Justo. Existe a su vez, un mayor apoyo femenino hacia la prohibición de
productos que no se pueden sustentar medioambientalmente, y la disminución de
precios en los productos ecológicos.
Un cambio de modelo hacia economías más “verdes”, supone una forma para mejorar el uso de los recursos y da la oportunidad a las mujeres que deseen crear una empresa sostenible, combinando eficiencia humana y natural, el de ofrecer un empleo rentable, responsable socialmente y que preserve el medioambiente, a la vez que sirva para lograr su empoderamiento. Entre los sectores más recientes y los que comenzarán a producir más empleo, se encuentran el turismo sostenible, las actividades específicas relacionadas con la mitigación o adaptación al cambio climático, los cultivos agroenergéticos o la recuperación de saberes tradicionales, entre otros.
Un cambio de modelo hacia economías más “verdes”, supone una forma para mejorar el uso de los recursos y da la oportunidad a las mujeres que deseen crear una empresa sostenible, combinando eficiencia humana y natural, el de ofrecer un empleo rentable, responsable socialmente y que preserve el medioambiente, a la vez que sirva para lograr su empoderamiento. Entre los sectores más recientes y los que comenzarán a producir más empleo, se encuentran el turismo sostenible, las actividades específicas relacionadas con la mitigación o adaptación al cambio climático, los cultivos agroenergéticos o la recuperación de saberes tradicionales, entre otros.
La capacitación de las mujeres en los sectores no tradicionales, que son muy
importantes para un futuro sostenible, incluyen la agricultura, el agua, la
energía y las TIC. La recuperación de saberes, de medios de producción y la
innovación en sectores que han sido tradicionalmente masculinos, se ha
demostrado como una forma de encauzar la actividad empresarial sostenible, que
genera un empleo constante. Desde las experiencias de empresarias sostenibles,
y principalmente en el medio rural tan
marcado por las diferencias de género, han demostrado que con modelos más
flexibles, que tienen en cuenta valores no sólo económicos, sino también el
bienestar y conciliación, la rentabilidad de estas iniciativas emprendedoras es
mayor y, sobre todo, es más continuada en el tiempo.
Así desde el enfoque ecofeminista, se intenta
ofrecer nuevas posibilidades de ver el mundo, desde dos posiciones críticas
como son el feminismo y el ecologismo, haciéndose indispensable introducir la
perspectiva de género en los mecanismos de explotación sostenible de los
recursos naturales, técnicas de producción de las zonas rurales y urbanas,
porque así se asegurará que los beneficios derivados de su uso, la conservación
y restauración de los recursos naturales, sean equitativos, y beneficien a la
sociedad en su conjunto.
Artículo también publicado en eProform
Artículo también publicado en eProform
Fuentes consultadas:
- Las trabajadoras y los
empleos verdes. Sustainlabour. Candice Stevens.
- Encuentro sobre
ecofeminismo: Una mirada de género al medio ambiente. Consejería de Medio
Ambiente .Junta de Andalucía.
- El movimiento
ecofeminista y la economía solidaria. Ariell Salleh.